Esta polémica se ha abierto recientemente en España por la casi muerte del potro Patanegra debido a la brutal cogida de un toro durante una corrida de rejones. Se criticaba que se trataba de un caballo demasiado joven para torear, únicamente tres años.
Pero esta situación no es exclusiva del rejoneo, sino de cualquier modalidad hípica, incluso sin tratarse de competición.
Normalmente en competición, al igual que los humanos, si se quiere estar a alto nivel, es necesaria una preparación muy completa, extrema en ocasiones y una gran disciplina o sometimiento del animal, y siempre con un alto riesgo de lesiones y accidentes. Con la diferencia de que los humanos elegimos nosotros (al menos así debería ser) mientras que los caballos no. Y os pongo unos ejemplos: una prueba de potencia en saltos, una carrera de caballos con saltos, concurso completo, rejoneo, raid…
Pero sobre todo, lo más peligroso es la dependencia económica, el orgullo o la falta de sensibilidad, lo que puede traer que se participe en una competición sabiendo que tu caballo está lesionado, que se explote económicamente un caballo hasta reventarlo o que se castigue a un caballo de forma desmesurada…
También es cierto que desde que sacamos al caballo del campo y nos subimos encima lo estamos forzando, pero por otro lado el caballo siempre ha estado al lado del hombre. ¿Hasta dónde podemos llegar?
Etiquetas: caballo, forzar, obligar
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