Reproductores básicos.
Hay que solicitar la calificación a la entidad gestora del libro genealógico, la ANCCE. Los caballos españoles pasan esta valoración a partir de los 3 años en la que se decide si son aptos para la reproducción y los requisitos son:
Los machos deben medir más de 1.52 m. a la cruz (1.50 m. en el caso de las hembras).
No tener cuello de gato vencido, ni invertido (o de ciervo).
No ser monórquidos ni criptórquidos.
Observar fidelidad al patrón racial.
A partir de ese momento, sus descendientes serán inscritos en el Stud Book.
En caso contrario, conservan su certificado de origen racial, siguen siendo considerados como Pura Raza Española, pero carecen del derecho de registrar su descendencia.
Si la carta de origen de un producto carece de la diligencia que ratifica su aptitud para la reproducción, quiere decir que aún no está legitimado para reproducir dentro del esquema legal contemplado para la raza.
El ejemplar que no supera esta valoración puede volver a presentarse una segunda vez cuando el propietario estime conveniente.
Reproductores calificados.
Tras superar la revisión básica, los ganaderos pueden presentar sus ejemplares a una valoración adicional en los Tribunales de Reproductores Calificados (TRC) en la que se analizan sus regiones y aires naturales.